martes, 28 de julio de 2009

Greenway House. La casa-museo de Agatha


Greenway House, la residencia veraniega de Agatha Christie enclavada en la verde campiña inglesa en Devonshire al sudoeste de Inglaterra, y a pocos pasos de Torquay, localidad natal de la célebre escritora, es hoy en día un museo dedicado a su antigua propietaria.


Después de su restauración que llevó casi 2 años y que costó más de 6 millones de euros, la impresionante mansión, de estilo georgiano, abrió sus puertas para recibir a los turistas e interesados, que hasta hace poco únicamente podían acceder a los fantásticos jardines, repletos de cuidados árboles y plantas exóticas provenientes de lugares lejanos, obra de su habilidoso y creativo jardinero, Anthony Hicks, segundo esposo de su hija Rosalind.

Agatha y Max en los jardines de Greenway House
Podremos hacer un tour guiado por la casa visitando los salones y las habitaciones, escenario de alguna de las historia de Christie.

Además, algunos pocos afortunados podrán pernoctar en las habitaciones del primer y segundo piso, ya que una parte de la vivienda se puede alquilar como apartamento vacacional, con capacidad para albergar a unas 10 personas.


En esta casa Agatha Christie leía a sus amigos los capítulos de las novelas que estaba escribiendo y esperaba que alguno descubriera al asesino, rodeada de objetos muy queridos para ella, reunidos durante su vida. de hecho, las habitaciones mantienen el aspecto y la fascinación de cuando ella la habitaba. Todo en su sitio, los elegantes muebles y los libros sobre los estantes. No hay escritorio ni estudio ya que la casa era un lugar de relax, una ocasión de gozar de la calma familiar, los amigos y el paisaje del River Dart.


Agatha adquirió Greenway House junto a Max Mallowan, su segundo espoco, y la definió como el lugar más bello del mundo. Se trata de una residencia de estilo georgiano frente al Río Dart y próxima Brixham que llenó con toda clase de recuerdos y souvenir: baúles de cuero, cerámicas y objetos arqueológicos especialmente de Egipto, Siria e Irak, objetos que aparecen en algunos de sus relatos.



Aquí pasó cada verano desde 1938 hasta su muerte en 1976. Aunque en 1943 las fuerzas aliadas requisaron la villa, en la que montaron una base en la que se preparó el desembarco de Normandía.

En 1959 la casa pasó de madre a hija, quien la donó en el año 2000 al National Trust, ente que tutela los lugares de gran interés cultural. Mathew Prichard, hijo de Rosalind donó también la colección de objetos de la casa, para que todos podamos gozar de un ángulo de Inglaterra tan entrañable para su abuela, conservando la atmósfera relajada, pacífica, con todo el esplendor como de los tiempos en que vivía su más célebre propietaria.

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